Siendo esta receta tan fácil, me cuesta entender por qué algunos prefieren comprar salsas de tomate super procesadas y artificiales que para ser honestos son un delito gastronómico, sabiendo que no se necesita mucho tiempo ni habilidades culinarias extraordinarias, esta es una receta que cualquier antojado puede hacer.
Ingredientes:
5 tomates grandes maduros.
1/4- 1/2 cebolla.
3 cucharadas de aceite de oliva.
3-4 hojas de albahaca fresca, (o seca en caso de no encontrarla fresca).
Sal, pimienta y orégano seco al gusto.
Ajo opcional, 1/2 diente.
Preparación: Licuar 3 tomates retirándole previamente las semillas, junto con la cebolla, la sal, la pimienta, el orégano, 1 hoja de albahaca, el aceite de oliva, y el medio diente de ajo. Poner a cocinar este licuado a fuego bajo; picar en cubos los 2 tomates restantes, estos los pueden dejar con las semillas, eso le da una apariencia más casera y rústica y no afecta en nada el sabor (las semillas de tomate al licuarlas o procesarlas sí amargan las recetas, enteras no), agregarlos al licuado y cocinar a fuego bajo revolviendo ocasionalmente hasta que sea una salsa consistente. Revise el sabor por si desea agregarle más sal o pimienta, y eso es todo, lista para disfrutar. Sírvala y pique hojas de albahaca en ella.
Esta salsa la puede usar para cualquier pasta (espaguetis, raviolis, lasaña...), o para acompañar nachos y comida mexicana para lo que le puede agregar algún picante.
Si es más laborioso la puede almacenar por mucho tiempo en conservas teniendo salsa a la mano para usar, o para regalar.
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